Rabietas: cuando tu peque explota (y tú también quieres hacerlo)

Pasan de estar jugando tranquilos a gritar, llorar, tirarse al suelo porque… ¿les diste el vaso azul en vez del rojo?
Y mientras intentas mantener la calma en medio del supermercado (o de tu salón convertido en campo de batalla), piensas:
“¿Qué hago mal? ¿Por qué no me escucha? ¿Por qué todo es tan difícil?”


Spoiler: no estás criando mal. Estás criando a un ser humano que está aprendiendo a sentir.

Las rabietas no son manipulaciones.
No son desafíos personales.
No son “mal comportamiento”.

Son emociones en crudo.
Son el sistema nervioso de tu peque diciendo “esto me supera y no sé cómo gestionarlo”.

Y sí, tú también te sientes superada.
Porque acompañar una rabieta desde el respeto requiere una calma que a veces no tienes.
Y eso también es válido.


Las rabietas no se controlan, se acompañan.

✨ Se contienen con brazos, no con gritos.
✨ Se calman con presencia, no con amenazas.
✨ Se entienden desde la empatía, no desde la vergüenza.

💛 A veces basta con bajar a su altura, mirar con ternura y decir:
“Estoy aquí, aunque ahora todo parezca un caos.”

Porque cuando acompañas así, le estás enseñando algo mucho más valioso que a obedecer:
le estás enseñando a sentir seguridad mientras atraviesa emociones intensas.


Y si tú también necesitas una pausa, una guía o un “no estás sola”… aquí tienes tu espacio.

Para aprender herramientas, para comprender lo que hay detrás del llanto, para acompañar sin agotarte.
Porque criar con respeto no es criar en soledad.

¿Te gustaría asistir a un taller sobre rabietas y emociones?
Escríbeme y te cuento más.

Deja un comentario