Disciplina positiva sin drama: cómo poner límites

¿Te ha pasado que dices «¡Esta es la última vez que te lo digo!»… por quinta vez consecutiva?
¿Que pones un límite con toda la firmeza del mundo y, 10 minutos después, estás negociando con una mirada suplicante mientras escondes la tableta de chocolate?

Bienvenida a la crianza real.
Esa en la que quieres educar con respeto, sin castigos ni gritos, pero a veces… te dan ganas de mudarte a una cabaña en medio del bosque.


Disciplina positiva no es dejar hacer lo que quieran

Una de las confusiones más comunes es pensar que educar con amabilidad es lo mismo que no poner límites.
Nada más lejos de la realidad.

✔ La disciplina positiva no es permisiva.
✔ Tampoco es autoritaria.
✔ Es firme y amable al mismo tiempo.

💛 Se trata de educar con respeto, pero también con estructura.
💛 De enseñar que hay normas… pero sin miedo.
💛 De marcar el camino sin aplastar la voluntad.


¿Cómo poner límites sin drama (ni culpas)?

🧭 1. Sé clara y coherente

Si hoy dices que no y mañana cedes, tu peque no sabrá a qué atenerse.
📌 “No vamos a ver más dibujos ahora. Si quieres, los dejamos preparados para después de cenar.”

💬 2. Valida las emociones (aunque no cambies la norma)

No hace falta gritar para ser firme.
📌 “Entiendo que te enfade no poder seguir jugando y es hora de dormir.”

👐 3. Dale opciones dentro del límite

Les encanta tener poder de decisión.
📌 “¿Quieres recoger los juguetes ahora o en cinco minutos?”

🧘‍♀️ 4. Trabaja tu propia calma (antes de explotar)

Poner límites con amor empieza por no perder los nervios cada vez que se cruzan los tuyos.


Y si en casa el ambiente ya está más tenso que una cuerda de guitarra…

No tienes que hacerlo sola.
La crianza es mucho más llevadera cuando hay guía, acompañamiento y herramientas reales para tu día a día.

📌 Reserva tu sesión de coaching para mejorar la dinámica familiar!


Porque criar con respeto sí se puede, sin gritos, sin dramas… y con mucho más amor. 💛

Deja un comentario