¿Por qué cuesta tanto maternar sin culpa?

Nadie te lo dice, pero maternar puede ser muy solitario.
No por falta de amor, sino por exceso de juicio.

Te juzgan si das pecho, si no das, si trabajas, si no trabajas, si duermes con tu bebé, si no lo haces.
Y en medio de tanto ruido, aparece ella: la culpa. Esa compañera silenciosa que susurra “no estás haciéndolo bien” incluso cuando lo estás dando todo.

La culpa materna no nace de ti, te la enseñaron

Nos han educado para creer que una buena madre se sacrifica, se anula, se pone siempre en último lugar.
Y cuando intentas maternar con conciencia, desde el respeto y no desde la exigencia, el entorno muchas veces no acompaña.

💭 “¿De verdad necesitas ese rato sola?”
💭 “Estás muy blanda, te van a tomar el pelo.”
💭 “No puedes dejarle llorar… pero tampoco puedes estar todo el día con él.”

Y así, la maternidad se llena de contradicciones que duelen.

¿Y si soltamos la culpa y elegimos la conciencia?

💛 La crianza respetuosa no es perfecta, es honesta.
💛 No se trata de hacerlo todo bien, sino de estar presente, de mirar a tu criatura con empatía… y también a ti misma.
💛 Ser consciente en la crianza es darte permiso para aprender, para fallar y para cuidarte también.

Porque maternar no debería ser sinónimo de soledad

Por eso existe el grupo de acompañamiento a la crianza y al embarazo:
Un espacio para compartir sin juicios, para encontrar sostén emocional y para recordarte que no estás sola en este camino.

📌 ¡Apúntate al grupo de acompañamiento y recibe el apoyo que necesitas!
Porque cuando nos acompañamos entre mujeres, la culpa se disuelve y el amor propio florece. 🌿

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