Si alguien me hubiera dicho hace un año que se puede criar sin gritos, sin amenazas y sin sentirme culpable el 90% del tiempo, le habría respondido: “Ja, claro, y los niños también recogen sus juguetes sin que se los pidas 50 veces”.
Pero aquí estoy, un año después, con una relación más cercana con mis peques, menos caos en casa y, lo más importante, sintiéndome bien conmigo misma. ¿Cómo lo logré? Con coaching familiar.
Este es mi testimonio, por si tú también sientes que la maternidad te está drenando y necesitas un cambio.
Voy a ser honesta: ser madre me sobrepasaba.
📌 Me sentía la mala del cuento todo el tiempo porque pasaba el día regañando.
📌 Terminaba agotada, con la paciencia en -100 y sintiéndome culpable por cada grito.
📌 Mis hijos y yo parecíamos estar en guerra constante por cualquier cosa (ponerse los zapatos, lavarse los dientes, EXISTIR).
Sabía que algo no iba bien, pero no tenía ni idea de cómo cambiarlo.
Hasta que un día, después de una pelea monumental porque mi hijo quería ponerse la camiseta al revés y yo no lo dejé (sí, así de absurdo), pensé: “No puede ser que la maternidad se sienta así de difícil todo el tiempo”.
Y fue ahí cuando decidí pedir ayuda.
Cuando comencé mis sesiones de coaching, mi mayor miedo era escuchar algo como «Lo estás haciendo mal». Pero fue todo lo contrario. Por primera vez, alguien me escuchó sin juzgarme.
El proceso fue revelador:
✔ Aprendí que yo también tenía emociones que gestionar, no solo mis hijos.
✔ Descubrí que no tenía que ser perfecta para ser una buena madre.
✔ Me dieron herramientas prácticas para comunicarme sin gritos y establecer límites sin culpa.
Después de aplicar lo aprendido, mi casa dejó de parecer un campo de batalla.
✔ Ahora mis hijos me escuchan (¡y sin que tenga que repetir todo 50 veces!).
✔ Hay menos gritos, más comunicación y más momentos de conexión.
✔ Lo más importante: me siento bien conmigo misma como madre y como persona.
No fue un cambio de la noche a la mañana, pero sí un cambio REAL.
Si estás en ese punto en el que sientes que la crianza te supera y que necesitas ayuda para recuperar la calma, te entiendo. Yo también estuve ahí.
Y hoy puedo decirte: sí se puede.
Con cariño,
Ana.
📩 Tú también puedes lograrlo. Reserva una sesión de coaching hoy y empieza a transformar tu relación con tus hijos (y contigo misma).




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