¡No todo se aprende en Google!

A ver, pongámonos en situación.

Tenemos una generación en pleno boom adolescente con un acceso a más información que nosotros jamás soñamos… ¡pero no siempre es la mejor información! 🤔

Y no, la Educación Sexual no debería empezar con «¿Qué es el sexo?» escrito en Google. Por eso, hablar de educación sexual en los centros educativos no solo es necesario, sino urgente.

Si alguna vez pensaste que la clase de biología era suficiente para que los niños y niñas entendieran lo que significa «cuerpo humano», déjame decirte algo: hay mucho más que contar.

La educación sexual no se trata solo de saber de dónde vienen los bebés sino de formar personas respetuosas, seguras y conscientes de sus cuerpos y sus relaciones.

¿Por qué necesitamos educación sexual en las escuelas?

Porque, seamos sinceras, las conversaciones sobre estos temas en casa a veces se parecen más a una misión de desactivación de bombas. «No mires esto, no toques aquello, y no hagas preguntas difíciles… ¿Entendido?» 💣. Pero, si empezamos desde los centros educativos, tenemos una oportunidad de oro para tratar estos temas de forma natural, gradual y respetuosa.

Y ojo, no estamos hablando de convertir cada clase en una conferencia incómoda. ¡No, no, no! Se trata de integrar la educación sexual en el currículum, tal y como lo haríamos con las matemáticas (aunque, siendo honestos, esta materia genera menos confusión que el álgebra).

Claves para una educación sexual integral y efectiva:

  1. Desde peques, sin traumas: No hace falta empezar con “la charla” en la adolescencia, cuando ya es tarde y las risitas nerviosas están a la orden del día. Comencemos desde la infancia, con temas adaptados a cada etapa. Desde el respeto al cuerpo propio y ajeno hasta temas de relaciones y consentimiento.
  2. Adaptada a la edad y contexto: No todo el mundo necesita saber lo mismo al mismo tiempo. Cada edad tiene su momento, y la clave está en ir aumentando la información conforme crecen, sin saturarlos, pero sin ocultarles lo que necesitan saber.
  3. Profesionales capacitados: El terror en los ojos del profe que tiene que explicar el sistema reproductor no debería ser una realidad. El equipo docente necesita herramientas para sentirse en comodidad, no solo para hablar de sexualidad, sino para responder a las preguntas incómodas de forma respetuosa. Porque, créeme, preguntas habrá.
  4. Normalizar la sexualidad: La sexualidad es parte de la vida, ¡no un monstruo que hay que evitar! Hablemos de ella con naturalidad, como lo hacemos con la alimentación saludable o la higiene personal (aunque, aceptémoslo, el uso del desodorante en la adolescencia es otro reto pendiente 🧴).
  5. El consentimiento es la estrella del show: Enseñar a nuestros peques que tienen derecho a decidir sobre sus propios cuerpos y que los demás también lo tienen es fundamental. Hacer del consentimiento una parte central de la educación sexual cambiará vidas, y lo mejor es que lo podemos empezar a trabajar desde la guardería.

Pero, ¿cómo integramos todo esto en las escuelas sin escándalos?

No te preocupes, que no necesitamos pancartas ni manifestaciones. La educación sexual en los colegios puede ser tan tranquila y natural como enseñar geografía. El secreto está en hacerlo de manera gradual y respetuosa, manteniendo siempre la comunicación abierta con los padres. ¡Oye, que esto no es un misterio oculto!

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La educación sexual es educación integral

No se trata solo de enseñar conceptos biológicos, sino de ayudar a peques y adolescentes a entender sus emociones, sus cuerpos y sus relaciones con los demás. Así que, si queremos una sociedad más sana y respetuosa, la educación sexual en colegios es el camino. Y créeme, dejar que Google eduque a nuestros hijos en esto es como dejar que se preparen la cena solos… ¡y sabemos cómo acaba eso!

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