
Por suerte, hemos pasado de:
forzar a los niños y niñas a dar besos con eso de «dale un beso a tu tío/a»
A esto:
entender que si no quieren darlos no pasa nada.
¿Magia? No. Educación.
Hemos aprendido que los niños y las niñas, por poca edad que tengan, tienen derecho a que se les respete.
Esta es la semilla del consentimiento, de entender que su cuerpo es privado, de sentir que sus deseos importan y que no han venido al mundo a complacer los de nadie.
Evidentemente, esto puede costar algún que otro conflicto familiar, pero tengamos siempre presente que estamos defendiendo la capacidad de decisión del niño o la niña y poner en valor su personalidad.
Oye, que no todo el mundo tiene por qué ser cariñoso e ir regalando besos!!
Otra cosa es que le eduquemos en la importancia de decir hola, adiós y ser cordial; son dos cosas diferentes.
En mi canal de Youtube tienes algún vídeo en el que reflexiono sobre este tema y te invito a que reflexiones tú también.
Además, te invito a tener esta reflexión presente cuando estés con algún niño o alguna niña y se repitan situaciones como la que se describe en esta entrada.
¿O acaso a ti te gusta que te obliguen a besar o recibir besos cuando no quieres?




Deja un comentario